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CONAGUA Y EL OJO DEL BUEN CUBERO

Feb 12, 2022

Alberto Vizcarra Ozuna / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

El despropósito de conciliar el Plan de Justicia a los Pueblos Yaquis con la imposición de la operación ilegal del Acueducto Independencia, hace incurrir a las dependencias federales en contradicciones insalvables. El viernes pasado, estuvo en Vícam Pueblo (territorio yaqui), la subdirectora nacional de CONAGUA, Elena Burns, y frente a las autoridades tradicionales y directivos del Instituto Nacional para los Pueblos Indígenas, sostuvo que “a como están las leyes actuales, este decreto (el emitido por el presidente López Obrador) y bajo estas circunstancias no podemos otorgar un título al pueblo yaqui por más de 250 millones de metros cúbicos”, volumen establecido por la resolución presidencial del presidente Lázaro Cárdenas en 1940.

La funcionaria de CONAGUA admite que en las circunstancias actuales resulta imposible entregar a la Tribu Yaqui 670 millones de metros cúbicos, como lo presume el decreto de López Obrador, emitido el 28 de septiembre del año pasado.

La pregunta obligada es ¿por qué  el decreto presidencial está prometiendo la entrega de cantidades de agua que la Cuenca del Río Yaqui no tiene disponibles? Y no vamos muy lejos por la respuesta. Existen testimonios documentados, en donde los directivos del INPI, Adelfo Regino y Hugo Aguilar, le dicen insistentemente a la tribu que no se preocupen por las aguas que el Acueducto Independencia le sustrae indebidamente a la Cuenca del Río Yaqui para desviarlas a la ciudad de Hermosillo, pues no les afectan en tanto que el decreto de López Obrador promete entregarles más agua que la dispuesta en el decreto de Lázaro Cárdenas.

La trampa ha sido evidente desde que se fraguó, pero lo dicho el viernes pasado por Elena Burns, confirma el hecho de que las ofertas de agua  son solo promesas maliciosas para que los yaquis abandonen su resistencia y su defensa legal en contra del desvío de las agua del Río Yaqui para otro destino y otros usos, como ilegalmente se hace con el acueducto.

Hay una realidad insoslayable, la Cuenca del Río Yaqui, como todas las cuencas hidrológicas de Sonora, se encuentra en una condición deficitaria, y esto se resuelve fortaleciendo una política pública de gestión de más agua con los proyectos de desalación -ya iniciado en Sonora- y con el impulso a las obras de gestión de mayores volúmenes del recurso como el Plan Hidráulico del Noroeste,(PLHINO).

La viabilidad de una política hídrica tanto para Sonora, como para el país, exige medir con rigor la disponibilidad de agua con relación a la demanda, se tiene que basar en los estudios técnicos existentes que acusan la condición deficitaria de las cuencas y no en el “yo creo que sí alcanza”, con el que el presidente López Obrador ha respondido a esta discusión.

Para estos casos se exige algo más que el proverbial “ojo del buen cubero”.

Ciudad Obregón, Sonora 12 de febrero del 2022.

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