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A DOS AÑOS DE LA PANDEMIA EN MÉXICO: DÓNDE ESTAMOS

Mar 2, 2022

DR. RAÚL HÉCTOR CAMPA GARCÍA / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

El 27 de febrero del 2020, se detectó el primer paciente infectado por COVID19, en la República Mexicana y el 18 de marzo se documentó el primer fallecimiento causado por la pandemia. Fue hasta mediados de marzo de ese mismo año, cuando se diagnosticaron los primeros pacientes, en el Estado de Sonora.

            La humanidad ha padecido a través de la historia, diferentes pandemias y para contenderlas se ha estado aprendiendo (lo hemos dicho), a marchas forzadas. Como en la actual pandemia por coronavirus, que se ha presentado con diferentes variantes patogénicas (desde la del SARCOV2 -2003; hasta la actual por el -o la- COVID19).

Algunas personas dudan que existan, sobre todo los antivacunas y “teóricos” que, en su paranoia, pretenden “fundamentar teorías de conspiraciones”, hasta llegar a la absurda idea de que las vacunas contra este virus, no son tales, que es un “chips” que a través de estas se inocula en las personas, para “controlar su vida”. Argumentando que ¿cómo es posible que en tan “poco tiempo”, se ha logrado tener las vacunas, cuando las anteriores vacunas se tardaron entre 4 a 12 años o más para desarrollarlas?

Por otro lado, los tratamientos con sustancias alternativas unos, y otros con medicamentos de dudoso efecto “para PREVENIR” la enfermedad COVID19; como el dióxido de cloro o una mezcla de un antibiótico con un corticosteroide (Penicilina benzatínica y procaínica -benzetacil combinado- + betamesona), incluso la misma Ivermectina (en personas totalmente SANAS). Estas y otras preguntas se han cuestionado, que ponen en un dilema a ciertos grupos de la población de: Si o no vacunarse. Lo que hace más difícil contender la enfermedad.

Aunque la ivermectina in vitro (a nivel de investigación, en altas dosis se ha argumentado que inhibe el desarrollo del virus, pero que pueden tener efectos adversos en los seres humanos con estas altas dosis. Con dosis mucho menores o adecuadas a los humanos, tiene solo efecto antiparasitario… (que no le cae mal a nadie, salvo con algunas sobredosis). Respecto a un antibiótico combinado con el esteroide (betametasona), no funciona para nada, menos para prevenir: Ningún antibiótico (antibacteriano) tiene efecto contra los virus. Los corticosteroides tienen su indicación especifica una vez adquirida la enfermedad y sólo se indica en ciertas complicaciones pulmonares, que restringa la oxigenación y se fundamente un proceso inflamatorio sistémico. Los corticosteroides se pueden indicar en algunas otras enfermedades no COVID, siempre bajo la supervisión de un avezado médico. En niños sanos, puede restringir el crecimiento óseo. sin importar la dosis. En adultos, solo usarse en casos muy específicos, cuando la evolución de la enfermedad ocasione un proceso inflamatorio. Tener cuidado en pacientes diabéticos o inmunosuprimidos (que puede acentuarse con el uso de este medicamento).

En cuanto a las suspicacias generadas “por el rápido desarrollo de las vacunas” contra COVID19, al respecto, esta publicado que: la investigación sobre este virus y las diferentes enfermedades que produce, se ha estudiado desde hace aproximadamente 40 años; desde las “simples diarreítas y problemas respiratorios banales” que se presentaban especialmente en niños, cuando recién se descubrió el coronavirus, que actualmente ha mutado a cepas con más virulencia (patogenicidad agresiva: como el SARSCOV2 – en 2003- y MERS-CoV -2012-  y ahora SARCOV19, durante lo que va del siglo XXI). Son muchos años de investigación para el desarrollo de estas vacunas contra este virus, que al igual que otros, como el de la Influenza, por ejemplo, que muta periódicamente. Así está pasando con el coronavirus, que ha mutado a diferentes variantes, dos de ellas con alta patogenicidad, como fue la variante Delta y actualmente la Ómicron, con un alto nivel de contagió, pero que gracias a la inmunidad natural (población sana que genera defensas y en población que se ha infectado, generando cierta inmunidad adquirida), y que, junto a la inmunidad artificial, adquirida por vacunación, coadyuva a disminuir los casos de enfermedad grave y la morbi-letalidad. Se espera que los casos que se presenten vayan disminuyendo notablemente, ojalá sea pronto, y que esta enfermedad se vuelva endémica (con una prevalencia menor, o igual que otras enfermedades infecto- contagiosas, que ameritan reporte epidemiológico obligatorio, tal como la influenza, dengue, colera, sida o los “banales catarros comunes” que se presentar periódicamente y otras).  

Hasta esta fecha se han escritos más de 180 mil artículos en revistas indexadas (especializadas en investigación científica), respecto a todo lo concerniente a ésta pandemia; ha habido innumerables conferencias y simposium en donde se aborda el tema, las causas, métodos de diagnósticos, diversos tratamientos y la prevención para este actual flagelo que es el COVID19  (la higiene corporal, adecuada alimentación, ejercicio, evitar, hasta donde se posible las grandes concentraciones de personas, guardar sana distancia, usos de cubre bocas, el aislamiento de personas contagiadas y sus contactos dándole adecuado seguimiento por los servicios de epidemiología y sobre todo VACUNARSE).

Son recomendaciones que se han repetido desde siempre. Todos debemos tener fe: los creyentes en Dios y en la ciencia o en ambos. No concibo a “un médico” que dude del avance de la ciencia. Aún con errores, que existen, pero que también con ellos se ha avanzado en los últimos años, increíble y maravillosamente.

A través de los años, cómo médico y paciente, hemos sido testigo de esto, de recuperar la salud, a veces con ese sincretismo de espiritualidad y ciencia. Por eso la sobrevida del ser humano, cada vez aumenta en años, aunque no se ha encontrado la “piedra filosofal” de la vida eterna; pero hay que dar espacio a las nuevas generaciones. Tengamos Fe y como médicos, con más razón.

Hasta el día de hoy 1 de marzo 2022 (a las 6 pm) se han presentado a nivel mundial:438,057,851 casos; 5,964,355 defunciones; se han aplicado 10,546, 702,007 dosis de vacunas a nivel mundial.

En México, hasta este día y misma hora, se han presentado 5,508, 629 casos; con 318,149 fallecimientos; se han aplicado un total de 181,945,907 dosis de vacunas. (Fuente: Tomada de: Mapa en tiempo real de casos COVID de la Universidad Johns Hopkins. 1 de marzo 2022).

Aunque no se “ha autorizado” vacunar a menores de 5 años en adelante, como en otros países, que están ya en posibilidad de vacunar incluso desde los dos años. Esto ayudaría mucho a contener la pandemia; ya que los casos de COVID19 en estas edades han estado aumentado casos y defunciones en estas edades o presentar un síndrome inflamatorio multisistémico, que es más grave, particularmente en niños con patología agregada.

Esto, como toda pandemia, llegará a su fin. Mientras, cuidémonos de la siempre presente charlatanería, de las guerras y de los políticos que propician estas últimas y solapan aquella. Con las pandemias que ha padecido y va padecer la humanidad con eso tenemos bastante.

raulhcampag@hotmail.com @RaulHectorCampa1

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