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EL OPTIMISMO CIEGO DE VÍCTOR VILLALOBOS

Mar 16, 2022

ALBERTO VIZCARRA OZUNA / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

            El optimismo ciego es una reacción frecuente frente a realidades dramáticas. Se cierran los ojos y se hacen evocaciones motivacionales; se construyen escenarios alternos que carecen de todo vínculo con la realidad. Así lució el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Víctor Villalobos, el pasado 11 de marzo en una gira de trabajo por el estado de Nayarit, al instalar el Consejo Estatal de Desarrollo Rural Sustentable. Ahí le hizo un llamado efusivo (les echó porras pues) a los productores nacionales para que aprovechen lo que él considera la gran oportunidad que se abre con el conflicto militar entre Rusia y Ucrania: “Esta es la oportunidad. No va a haber en el futuro próximo condiciones que se puedan asimilar para poder tomar un papel determinante para cambiar nuestra mentalidad y empujar ese papel que tenemos”.

Al secretario no le preocupa mucho que se entienda lo que dice, pero los destinatarios de su mensaje no son los productores nacionales, a quienes la economía de guerra los castigará con incrementos desmesurados en los costos de producción, particularmente en lo que se refiere a la importación de fertilizantes y en todas las cadenas de suministro asociadas a la producción de granos básicos y otros alimentos. En realidad las fogosas palabras de Víctor Villalobos,  están dirigidas a los corporativos, como CARGILL y otros de esa condición, que aunque no producen un kilo de granos, sí tienen en un puño el control y manejo del mercado de exportación de alimentos.

A esos intereses sigue sirviendo la política agropecuaria de México, que mantiene un incremento constante en la importación de granos básicos, mientras burócratas como Villalobos presumen que el país ocupa séptimo lugar mundial en la exportación de alimentos. Un mercado nacional que se debilita, con capacidades de consumo menguantes, desempleo creciente y amenazado por el desabasto a que pueden conducir las complicaciones derivadas del conflicto bélico entre Ucrania y Rusia. Eso que podría ser uno de los peores escenarios para el futuro alimentario del país, el Secretario de Agricultura lo celebra como si fuera un intermediario (bróker) de los corporativos que controlan el mercado de exportación.

Pensarse como un vendedor, aleja al secretario de la SADER de toda responsabilidad con la producción nacional de granos básicos. Esto mismo lo hace ciego y sordo a los gritos de alarma emitidos desde distintas partes del mundo y por diferentes organismos multilaterales, quienes advierten cuadros dramáticos de desabasto y brotes de hambruna que ya están comprometiendo la vida de cientos de millones de seres humanos en el planeta, como resultado del conflicto bélico en el este de Europa.

Este lunes 14 de marzo, el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, alertó que las repercusiones de la guerra podrían resultar en “un huracán de hambruna” en muchos países. Advirtió, que la detención de la producción agrícola en Ucrania y Rusia, debido al conflicto, golpeará “más duramente a los más pobres y sembrará semillas de inestabilidad política y malestar en todo el mundo”. Señaló que los precios de los cereales ya han superado los que se tuvieron a principios de  la primavera árabe con sus  consecuentes disturbios por alimentos de 2007 y 2008. Finalmente, sostuvo que el índice mundial de precios de los alimentos “está en su mayor nivel jamás registrado”. Propone que se debe “hacer todo lo posible para evitar un huracán de hambruna y el colapso del sistema alimentario mundial”.

Se suele decir que donde unos ven escenarios caóticos, otros ven “oportunidades para los negocios”, pero el Secretario de Agricultura no está para hacer negocios. Tiene a su cargo la responsabilidad de la seguridad alimentaria del país. Desgraciadamente, este gobierno, que convirtió en consigna la denostación del neoliberalismo, en la práctica adopta sus dogmas económicos a pie juntillas. Ni en el escenario mundial de una economía de guerra se decide a romper con las políticas económicas que han desprotegido por más de tres décadas a la producción de alimentos.

El Secretario de Agricultura le quiere vender el cuento a los productores de granos de que la desgracia mundial y nacional podría ser la oportunidad para que gocen de buenos precios, como si los productores vivieran en una torre de marfil y no estuvieran expuestos a los incrementos exponenciales en los costos de producción que la presente situación mundial acarrea. Una forma alegre y frívola de retirar al estado en un momento tan crítico en el que se requiere un golpe de timón en la política alimentaria, que conlleve intensos flujos presupuestarios para proteger la producción nacional de los evidentes impactos que tendrá la hiperinflación galopante en el costo de los insumos.

En el contexto de la guerra, no obstante que Rusia es una de las naciones que ya supera a los Estados Unidos en la producción y exportación de trigo,  ha decidido otorgarles una moratoria a la deuda a sus productores nacionales y apoyarlos con créditos preferenciales que les aseguren un sector primario fuerte ante la escalada de guerra comercial y financiera. En contraste el gobierno de México, siendo importador de granos básicos e importador de fertilizantes, amenazado con un golpe de doble partida, decide enfrentar la desgracia mundial que nos amenaza con el desabasto alimentario, como una gran oportunidad para los negocios.

El Secretario Víctor Villalobos no ha dicho que la guerra “nos cayó como anillo al dedo”, pero actúa como si así lo pensara.

Ciudad Obregón, Sonora  16 de marzo de 2022

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