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  • lun. May 23rd, 2022

ALEGORÍAS

Abr 8, 2022

EL COLOR DEL CALOR

JESÚS HUERTA SUÁREZ / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

Las cucarachas comienzan a hacer su aparición en escena después de meses de oscura inactividad; repugnan de suciedad, pero que sin temor alguno, arriesgan su vida y salen de sus agujeros para buscar algo mejor que un sofocante drenaje…los petirrojos se escuchan más intensamente, y se les ve brincando de cable en cable y entre las ramas de los árboles. Regresan sutilmente las infecciones de la garganta y la gripa para crear confusión en la elección de un helado o un caldo. El sudor comienza a dejar su marca de olor y sal en los cuerpos. Los abanicos empiezan a mover el aire mientras giran a diestra y siniestra. El calentón ha bajado su ritmo de trabajo; está dejando de ser imprescindible, como llegan a ser las palabras para los enamorados. Aunque las noches y las mañanas siguen siendo frescas, los medios días son ya del calorífero; se están disputando los alcances, mientras los seres se pierden en el viento. Las tortugas, ayer, bajo tierra, han sacado su cabeza como tanteando el verdor. Cachoras e insectos han comenzado a sacarse la vuelta: es el hambre que regresó a sus entrañas y es por el sol que salen. Las flores dan lo mejor de sí y se sienten engañadas entre la primavera y el verano. El calendario miente mediante la temperatura y sus números, pero no en las líneas de la cara, ni en los hilos de plata y menos, en los pies de plomo. El eterno acompañante de estas tierras del Señor, el calor, anda queriendo conquistarnos con su lengua tibia y sus paisajes multicolores. Agrada…

Mientras, las suaves hojas de las plantas sienten cosquillas en el pecho, las espinas de los cactos se preparan para distenderse, pues muy pronto estarán cuidando su fruto sagrado: sus tunas. 

Muy pronto, las bocas se volverán a pintar de rojo y las manos se llenarán de astillas. Las víboras y las culebras que ayer se despidieron de la luz, ahora renuevan sus vestidos de piel, pues muy pronto andarán contentas tras los roedores.

Por su parte, el hombre moderno, ajusta los medidores y afilan las uñas, pues muy pronto los recibos de la energía arrancarán de tajo los ánimos encendidos. A dormir y levantarse chamagosos. Las manos sudorosas podrían hacer que tu olvido se me resbale. A cerrar las ventanas, que muy pronto regresa a este valle entre los surcos, el verano que hará arder la tierra de nuevo. Ya se escucha el preludio. Ya se siente, mientras,  aprovecharé para tomarme uno de estos penúltimos tecitos hirvientes.  Dejare que mis pies descalzos se encojan por la corriente de agua fría que aún queda. Temblaré, pero de igual manera, me tendré que ir despidiendo de este tiempo. Me iré despidiendo del gris, pues muy pronto sólo veré el color del calor.

“… ¿Qué está pasando que un par de canciones no nos bastan ya; no nos bastan ya?”  Eros Ramazzoti

Jesushuerta3000@hotmail.com

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