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“LOCURAS” DE LA NATURALEZA Y LA ESTUPIDEZ DEL ACUEDUCTO INDEPENDENCIA

Abr 9, 2022

ALBERTO VIZCARRA OZUNA / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

“Es una ilusión pensar que la imposición del Acueducto Independencia, terminará por ser aceptada, cuando la misma naturaleza lo vomita”

Los grandes pensadores que fueron encarcelados, se sobrepusieron al cautiverio porque su mente y sus ideas, lograron salir de los límites de la prisión. No es así con quienes han sido capturados ideológicamente por la doctrina falaz que supone que el crecimiento económico está limitado por la disponibilidad de los recursos naturales. Son prisioneros de una creencia socialmente destructiva, que se agrava cuando tal ideología toma control de las políticas públicas. Esto se hace evidente frente a la crisis hídrica que vive el país y cuyo mayor estrés se registra en Sonora y en todo el norte de México.

Aceptar la prisión ideológica que deriva del concepto de la finitud de los recursos naturales, hace que las políticas de gobierno se circunscriban a la condición mediocre de solo administrar lo disponible, renunciando con ello al principio creativo del uso de la ciencia y la tecnología, para superar la condición extractivista (tomar lo que la naturaleza nos da) y pasar a la condición  “manufacturera” de recursos para ampliar la plataforma de crecimiento económico que reclama toda sociedad en expansión.

Esta es la estupidez ideológica que subyace en torno a la decisión de construir -con todos los ingredientes de ilegalidad y de corrupción que la acompañan- el Acueducto Independencia, para desviar crecientes volúmenes de agua de la Cuenca del Río Yaqui a la Ciudad de Hermosillo, en lugar de invertir los recursos en un proyecto de gestión de más agua como la desaladora Guaymas-Empalme-Hermosillo.

La condición errática de la naturaleza, con sus episodios de sequía, acarrea muchos problemas, pero también tiene la virtud de señalar las aberraciones humanas. Por segundo año consecutivo, el Acueducto Independencia está por quedarse sin la capacidad de trasvasar agua a la ciudad de Hermosillo. Los bajos niveles de almacenamiento de la Presa Plutarco Elías Calles (El Novillo), no permiten la operación del bombeo. Los tandeos que ha padecido la ciudad capital, fueron el pretexto que utilizó el gobierno de Guillermo Padrés, para pretender justificar sus atropellos a la ley y al estado de derecho con los que impuso ese monumento a la corrupción. Se construyó el acueducto y la Ciudad de Hermosillo sigue amenazada con los tandeos en el suministro de agua potable.

Como lo advertimos desde los inicios del conflicto en contra del acueducto, cuando establecimos que la  obra no resolvería los problemas hídricos de Sonora, por el contrario, en el afán de repartir lo que no alcanza, los profundizaría. Desde el año pasado, las autoridades federales y del estado, junto con el municipio de Hermosillo, acordaron unilateralmente y en atropello a la Ley de Aguas Nacionales, retener (no dejar de pasar agua a la parte baja de la cuenca) 600 millones de metros cúbicos en el sitio del Novillo para darle viabilidad a la operación del acueducto, sin importarles las afectaciones al territorio de la tribu yaqui y a las actividades productivas del Valle del Yaqui, ubicados en la parte baja de la cuenca.

El sistema de presas de la Cuenca del Río Yaqui, se encuentra en una situación extremadamente crítica. Los embalses están al 20 por ciento de su capacidad, y la ausencia de lluvias en el presente ciclo nos acerca a un momento dramático como el de la sequía del 2003, cuando el Valle del Yaqui se quedó sin sembrar y estuvo en riesgo el suministro para el consumo doméstico de Ciudad Obregón y otros municipios del sur de Sonora.

Con sus locuras la naturaleza señala la estupidez humana. Una y otra vez se ha demostrado la inviabilidad del Acueducto Independencia. Es inadmisible que se menosprecie la puesta en marcha de la desaladora construida en el litoral de Guaymas-Empalme, como plataforma para el segundo módulo que alimentaría de agua dulce a la ciudad de Hermosillo, sin castigar los requerimientos de consumo de las actividades productivas de otras regiones.

El gobierno del estado y el gobierno federal, tienen que reaccionar ante las cachetadas que la naturaleza propina. En apego a la racionalidad más elemental, tenemos que fomentar el encuentro y la unidad de todas las fuerzas sociales y productivas de Sonora en torno a una decidida política de gestión de más agua con la desalación y cancelar la operación ilegal del Acueducto Independencia.

 Es una ilusión pensar que la imposición del Acueducto Independencia, terminará por ser aceptada, cuando la misma naturaleza lo vomita. El Movimiento Ciudadano por el Agua, los productores rurales, la tribu Yaqui y los habitantes del sur de Sonora, no aceptarán nunca una política hídrica que los excluye y les cancela su futuro.

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