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EL SONORA QUE SE PENSÓ Y NO SE HA CONSTRUIDO

May 11, 2022

ALBERTO VIZCARRA OZUNA / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

            En días recientes falleció Marco Antonio Cubillas, quien ocupó la Secretaria de Programación y Presupuesto, siendo gobernador del Estado de Sonora, Samuel Ocaña García (1979-1985). En ocasión del hecho lamentable, se circuló el texto de un artículo publicado en el 2013 por uno de los colaboradores cercanos de Cubillas, en el que se detalla la visión de futuro que se tenía en el gobierno de entonces, la cual  quedó muy bien definida en la “Exposición Sonora 81, Perspectivas Industriales”.

            Al gobierno de Ocaña, le tocó compartir los últimos tres años de la presidencia de José López Portillo y los primeros tres años del gobierno federal que presidió Miguel de la Madrid Hurtado. Sonora recibió el influjo de una presidencia, como la de López Portillo, que se había propuesto ampliar las bases para la industrialización del país, aprovechando la coyuntura del descubrimiento de grandes yacimientos petroleros, cuyos ingresos el gobierno proyectaba invertirlos en la construcción de infraestructura portuaria, hidráulica, de transporte; ampliación de la frontera agrícola, fortalecimiento vigoroso de la industria petroquímica, desarrollo de máquinas herramienta y una franca incursión en fuentes de mayor densidad de flujo energético como la energía nuclear.

            Sonora se inscribía en ese horizonte. Con ese ánimo se realizó la primera exposición industrial en el estado. En el stand de la Secretaria de Programación y Presupuesto, que se ubicaba a la entrada de las modernas naves industriales que le dieron cobijo al evento, los asistentes eran recibidos con una videograbación cuya primera imagen era una niña, no mayor de cuatro años, parada sobre un camino y mirando hacia el futuro. El audio, ubicado en 1981, señalaba que “el gobernador, o gobernadora de Sonora, del año 2031 ya nació. Es alguno de estos niños o niñas, que hoy nos visitan”.

            Quienes entraban al stand, eran recibidos en un salón donde escuchaban el hipotético informe de la persona que sería gobernador o gobernadora en el 2031. Un informe en el que destacan los saltos cualitativos de la entidad en la superación de sus limitantes para el crecimiento económico y poblacional, especialmente los relacionados con la falta de agua y energía. El gobernador(a) del 2031, informa que el sistema de riego del estado comprende 3.5 millones de hectáreas, en virtud de que el Plan Hidráulico del Noroeste está trabajando a toda su capacidad y de que el sistema de desaladoras nucleares riegan importantes superficies del desierto sonorense. También se informa, que en los agostaderos sonorenses hay sembradas 5 millones de hectáreas de praderas artificiales y frutales propios del desierto. Las exportaciones de carne son exclusivamente en cortes industrializados y en latería.

            Se asienta en el informe, que se ha logrado modificar positivamente  el régimen de lluvias gracias a la reforestación intensiva y a la liberación de la tensión hídrica sobre las cuencas hidrológicas del estado como resultado de la incorporación de agua nueva a la masa continental con la desalación de agua de mar.

            En cuanto a la producción pesquera, se dice que la entidad mantiene uno de los primeros lugares de la república. La flota pesquera está compuesta de embarcaciones de mediano y gran calado. Una parte de las embarcaciones son “barcos fábrica”, construidos en los astilleros estatales. Se reconoce la vocación de Sonora por la industria alimentaria, y se informa que los institutos de investigación en alimentos han generado tecnología propia y superado con creces el problema alimentario que se avecinaba en nuestro país y en otras regiones del mundo.

            Se señala, que la industria es el sector que ocupa el mayor número de mano de obra calificada, alcanzando a representar el 60 por ciento del PIB estatal. Se presume que Sonora ya no saca mineral en bruto del estado, por el contrario abastece al mercado nacional e internacional con lámina, alambre y artículos manufacturados para ensamble. Al mismo tiempo que los enormes yacimientos de uranio, cuya producción se inició hace cuarenta y cinco años, son la base de la generación de energía nuclear. Así el estado tiene energía asegurada hasta el año 2080, en virtud del funcionamiento de la cuarta etapa de las plantas nucleares que generan energía eléctrica y desalan agua de mar.

            En la parte conclusiva del hipotético informe, se reconoce que como resultado del incremento en la disponibilidad de agua aportada por el PLHINO y la desalación nuclear, se crearon nuevas ciudades, se abrieron ocho nuevos puertos de altura en el Mar de Cortéz, lo que alentó la llegada de mexicanos de otras entidades federativas a Sonora, que junto al crecimiento natural de la población en el estado, hace posible que la entidad cuente con más de cinco millones de habitantes. La planeación ha evitado la distorsión en el crecimiento de las ciudades. No se tienen conglomerados obesos y disfuncionales. Cuentan con áreas específicas para usos industriales, vivienda, comercio, cultura, recreación y deportes. El estado no tiene problemas de sobre población y la vida en las ciudades es grata y cómoda.

            Es plausible que muchos otros estados de la república proyectaran cosas similares a las de Sonora a principios de los años ochenta. Pero el ímpetu por la industrialización de México no es algo que se nos va a regalar. Industrializar una nación es sinónimo de descolonización. Los intereses financieros globales y fondos de inversión buscan perpetuar la dependencia y por lo tanto impedir la industrialización. Lograr una nación industrializada es caminar a contra pelo de los consensos que durante los últimos cuarenta años, suplieron ese propósito, imponiéndonos esquemas comerciales en donde se nos asigna la proveeduría de mano de obra barata (maquilas). Es pues una pelea política que el gobierno de Miguel de la Madrid no tuvo la valentía para darle continuidad, como tampoco lo han hecho los gobiernos subsecuentes.

            Es evidente que estamos lejos del Sonora que visualizamos a principios de los años ochenta. Se puede decir que hemos caminado en oposición a esos propósitos. La crisis hídrica que padecemos podría ser el elemento más elocuente. No solo se abandonó la gestión que estaba programada para disponer de más agua. Se impuso una política hídrica confinada a la administración de lo disponible y se alentó la división y el conflicto social para disputarse un recurso que no alcanza.

            El Sonora dibujado en el discurso hipotético del gobernador(a), del 2031, no fue, ni es una utopía romántica. Es el México y el Sonora que necesitamos construir.

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