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ENTRETELONES

Jun 6, 2022

SALVADOS

SAMUEL VALENZUELA / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

Vaya debacle que estuvo por pasar en el PRI Sonora si no se hubiera registrado la fórmula Zaira Fernández y Pascual Soto para contender por la dirigencia estatal por ese partido y así evitar que fueran en solitario Onésimo Aguilera e Iris Sánchez Chiu. 

Luego de la inoportuna y publicitada pretensión de construir un consenso en torno a la instrucción del dirigente nacional de ese partido, Alejandro Moreno Cárdenas, los priistas de acá pudieron reaccionar, reagruparse y ponerse de acuerdo para de forma unida presentar una propuesta local, con la mancuerna que sin duda fue la que trabajó por esa dirigencia durante los últimos meses. 

Muy movido estuvo el pasado viernes por rumbos de la sede del partido cuyo logo porta los colores de nuestra bandera nacional, cuando en medio de especulaciones, había quienes daban como un hecho que se había impuesto la decisión del CEN y que habría fórmula única la que se registraría ante la Comisión de Procesos Internos presidida por Wenceslao Cota Montoya. 

Primero, los adivinos aseguraron que la fórmula sería integrada por Zaira y Onésimo, pero desde el jueves este reportero se enteró que ni como cabeza de ésta, ella aceptaría hacer mancuerna con el regidor con licencia; luego se aseguró que ella no había conseguido la documentación exigida por la convocatoria e igual en el caso de Pascual Soto, en lo que percibimos fue una estrategia disuasiva para que declinaran a sus aspiraciones. 

Desde temprano el viernes no enteramos que el registro de esa fórmula era un hecho y accedimos al altero así de firmas de apoyo de más de mil 500 militantes del PRI; alcaldes y alcaldesas de todos los municipios gobernados por ese partido; de casi 50 comités municipales, de sectores y organizaciones, paquete que pretendió ser desacreditado por la supuesta omisión de parte de Pascual de no tomar un curso de capacitación en la Ciudad de México. 

A fin de cuentas, los primeros en registrarse fue la fórmula Zaira-Pascual y luego lo hicieron Onésimo-Iris, para después de pocas horas, emitirse el dictamen de la procedencia y validez de esos registros y arrancar ese domingo con la campaña interna que culminará el 21 de este mes y celebrar las asambleas electivas de consejeros el viernes 24. 

Tenemos la impresión que no basta el apoyo y pretensiones impositivas del dirigente nacional del PRI y que en lugar de beneficiar a Onésimo y a Iris, los perjudica en demasía o al menos los perjudica mucho más que a Zaira y Pascual se les señale como alfiles de Ricardo Mazón o de Claudia Pavlovich, porque cuando menos, de así ser la cosa, ellos representan una solución local y han trabajado por esa dirigencia, contrario a sus ahora adversarios. 

Dicen que es un hecho que Onésimo salió debajo de la manga de Alito y que debajo de la manga de Ernesto Gándara Camou salió la Iris, mancuerna impensable hasta hace un par de semanas, cuando la cenecista ni siquiera estaba entra la decena de aspirantes, para concluir que dicha fórmula se integró mediante los usos y costumbres priistas o sea, por acuerdos cupulares en cumplimiento del propósito de postular una fórmula de unidad. 

Pero fue tan rústico; hubo tantos excesos vocingleros, alardes y triunfalismos, que tal objetivo tuvo una vida muy efímera y en un par de días se esfumó ese “espíritu unitario” e impensable aceptación sin chistar de la pretendida imposición centrista, al concretarse lo que también lucía impensable: un acuerdo entre los equipos de Zaira y Pascual para ir en fórmula, fusión que hasta hace unos días se descartaba de plano. 

Aunque hay quienes insisten en la posibilidad de que se invalide el registro de dicha fórmula como último recurso de la imposición, este domingo fue de arranque de campañas internas, bajo reglas muy específicas que establece la convocatoria en materia de financiamiento y demás, no descartándose que ante la realidad que tienen ante sí, en muy pocos días haya declinación y tal sugerencia venga del delegado del CEN Jorge Meade Ocaranza, cachora muy apedreada que sin duda sabe del sin futuro que tiene la propuesta de Alito y la posibilidad de recibir otra paliza. 

Desde nuestra perspectiva, el mayor reto de las fórmulas de aspirantes es motivar el que al menos el 50 por ciento de los alrededor de seis mil consejeros acudan a votar a las asambleas del viernes 24 de este mes y también desde nuestra perspectiva, a partir del día siguiente Zaira Fernández y Pascual Soto serán presidenta y secretario general electos y listos para relevar a Ernesto de Lucas y a Kitty Gutiérrez en la dirigencia estatal del PRI en Sonora. 

Obvio que el PRI y creemos que ningún partido está para lidiar disputas internas y que deben proyectar a la sociedad una imagen seria y que inspire confianza y desde dicha perspectiva deben conducirse las cosas en la campaña interna. 

En ese sentido, de destacarse la madurez política, posicionamientos y compromiso con el priismo regional de David Palafox, Pedro Ángel Contreras y Jesús Humberto Robles, al sumarse a la solución local representada por Zaira y Pascual, sin que tengamos idea de cómo andan las querencias de Bulmaro Pacheco, Rogelio Díaz Brown y su fiel escudero, Emeterio Ochoa, quienes hasta ahora no han dado la cara ni dicho esta boca es mía. 

Pues a ver como se presentan las cosas para los del PRI, cuando este domingo hay elecciones para gobernador en los estados de Aguascalientes, Hidalgo y Oaxaca, así como también en Durango, Tamaulipas y Quintana Roo, en donde además de gubernaturas, se elegirán, presidencias municipales y diputaciones locales. 

Desde hace unos días se perfila una elección de estado, con toda la fuerza del oficialismo morenista en alianza con grupos del crimen organizado, así como actos ilegales como lo es la descarada participación de todo el gabinete federal en actos de campaña, contexto que permite prospectar que como ocurría en los tiempos del viejo PRI, el partido oficial de ahora dará otro manotazo a la democracia mexicana. 

Por cierto, este lunes hace un año de la jornada donde 496 mil 651 sonorenses decidieron elegir al ahora gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño, resultado apabullante para muchos inesperado, aunque para otros tantos muy pronosticado. 

A un año de distancia, podemos decir que resultaron infundados los temores de que al ganar la gubernatura, Durazo Montaño replicara en Sonora el modelo de la 4T que se impulsa desde Palacio Nacional, cuyas formas como bien se sabe mantienen confrontado al país. 

Hasta ahora, las políticas públicas del gobernador sonorense son de inclusión, sin descalificaciones para nadie y la suma de todos los sectores; sin confrontación con medios de comunicación ni comunicadores y un discurso que concita acuerdos y concilia intereses. 

Igual que se reúne con habitantes de comunidades serranas y asume compromisos para que ahora les toque a los que nunca les ha tocado, también lo hace con representantes de organismos empresariales, mineros, comerciantes, industriales, agricultores, ganaderos, sindicatos, además de sacar el máximo provecho a sus reconocidas habilidades para comunicarse con la sociedad. 

Contrario a lo que ocurre en el ámbito federal, lleva estupenda relación con instituciones de educación superior y de desarrollo tecnológico, sin estigmatizar a nadie, si no al contrario, procurando fortalecer sus autonomías y situación financiera, todo mientras despliega estrategias de combate a la pobreza extrema y al desarrollo de programas sociales dirigidos al autoempleo. 

Además, y a pesar de que su ejercicio no empata con beligerancias mediáticas ni palabrerías de trogloditas que pululan en Palacio Nacional, ha sacado el máximo provecho a la buena relación que tiene con el presidente López Obrador y ha puesto sobre la mesa de lo posible un altero así de proyectos de obras de infraestructura, cuya ejecución marcarán un antes y un después para este Estado. 

Vamos, hasta en el caso del combate al crimen organizado en Sonora las cosas se hacen distintas porque hay sobradas evidencias que acá no se aplica eso de abrazos en lugar de balazos y tampoco los capos de la droga ni sus socios encontrarán palabras de aliento y de comprensión de parte del mandatario e igual en el caso del combate a la corrupción, rubro donde al menos el contralor Guillermo Noriega pasea con el petate del muerto por dependencias estatales donde se sospecha de machincuepas. 

Esas diferencias resultan alentadoras y todo indica que así seguirán las cosas, avanzando así por una ruta cuyo sello es la inclusión y la concordia, que vamos a reconocer, no visualizábamos y por lo visto, tampoco consideraron sectores radicales del morenismo, desde donde ya se advierten retobos y hasta se atreven a decirse traicionados. 

Sí, este lunes se cumple el año la jornada electoral donde además de ganar la gubernatura, MORENA y sus verrugas ganaron la mayoría de los ayuntamientos grandes de la entidad, a excepción de Hermosillo, y 22 escaños en el Congreso del Estado, en un resultado que como decíamos fue inesperado. 

Fíjense, “El Borrego” obtuvo 339 mil 139 votos, casi 86 mil votos menos que los que recibió 12 años antes Alfonso Elías y casi 148 mil menos que los de Claudia Pavlovich en el 2015. 

Las diferencias son abismales y en sentido inverso, vea usted que en la elección a la gubernatura en el 2015, el candidato de MORENA, Javier Lamarque Cano apenas consiguió 28 mil 649 votos y Durazo Montaño elevó esa cifra hasta casi medio millón de sufragios. De ese tamaño la numeralia que puso al de Bavispe en la oficina más refrigerada de esta calurosa entidad.

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