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ALEGORÍAS

Ago 2, 2022

SEXO

JESÚS HUERTA SUÁREZ / COLUMNISTA

#DESPIERTASONORA

Sexo, esas dos sílabas que mueven al mundo; sexo esa condición orgánica, biológica y fisiológica que en millones de personas provoca locura, dolores de cabeza frecuentes, ansiedad, violaciones, trastornos mentales, muerte, embarazos no deseados, separaciones, traiciones, bodas, confusión, llanto, alegría y niños de la calle, entre otras muchas cosas más.

Sexo, ese placer tan sobre valorado que todo el día es machacado en canciones, revistas, medios de comunicación, escuelas, bailes, fiestas, bares, cines y cantinas porque saben de qué pata cojeamos la mayoría.

Sexo, ese deseo carnal por el cual fuimos echados del paraíso según las Sagradas Escrituras, paraíso al que podremos regresar una vez que logremos dominar la carne; bueno, así lo interpreto yo, un simple mortal, al hablarse de una manzana y una serpiente que, partiendo la manzana a la mitad imita una vagina y de la serpiente, no hay mucho que interpretar, es evidente lo que representa.

Y, bueno, no es que el sexo en sí sea malo o sea un pecado, sino que el sexo hace perder la cabeza a mujeres y hombre en grado extremo como el procrear y aventar al mundo hijos y, son esos niños sin amor, sin educación y buenos ejemplos, quienes pagaran las consecuencias de una noche de copas y sufrirán y harán sufrir a otros por los siglos de los siglos, aunque hay, también, muchos casos de personas que tuvieron amor, una familia y educación y aun así se dejaron llevar por la pasión sin importarles a donde ésta los llevó, y es que el sexo es un deseo tan intenso que suele dominarnos.

Sexo, esa pasión que se confunde la mayor de las veces con el amor y que nos lleva del altar al juez, y del juez a la separación.

Sexo, ese tema tabú para la mayoría y que nubla la razón. Sexo esa relación íntima con alguien o con muchas y muchos pero que por más que le das rienda suelta y lo forzas, y hasta pastillitas azules le metes en un cuarto en penumbras, a escondidas, musiquita de fondo, falsas promesas, juguetes, lencería, tragos de alcohol y caribe coolers, pero nunca logra llenar ese vacío que entre más lo tratas de colmar más te resbalas en las cáscaras de la lujuria sin poder obtener la satisfacción que buscas, a menos que lo conviertas en una experiencia trascendental, creativa, extática, catártica, transformadora o reveladora, tántrica o espiritual que te lleve a conectarte a algo más grande que un aspecto puramente físico. Se trata de practicar el acto sexual con tu pareja de una manera consciente para abrir el alma y entregar y recibir la fuerza enérgica de vida.

De otra manera “El sexo (no) es (más que) una trampa de la naturaleza para no extinguirse” como afirmaba Nietzsche, y eso no es nada divertido, porque no somos animales, ¿o sí?

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