Por Daniza Vega Félix
A Javier Lamarque hay que reconocerle algo que no todos tuvieron en su momento: La convicción para apostar, en Sonora, por un proyecto político que hace más de una década parecía inviable, imposible. Cuando casi nadie creía en la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador construyera un nuevo movimiento nacional, Lamarque estuvo ahí, entre un reducido grupo de hombres y mujeres que decidieron jugársela por la hoy llamada Cuarta Transformación.
Su historia política proviene de la izquierda. Militó en el PRD, partido bajo cuyas siglas fue alcalde de Cajeme entre 1997 y 2000. Sin embargo, en 2012 dejó ese partido para sumarse a la aventura política encabezada por López Obrador, cuando Morena todavía era una apuesta incierta y no la maquinaria electoral que hoy gobierna casi todo el país.
En Sonora, Lamarque no solo fue fundador: fue pieza clave. Se convirtió en el primer dirigente estatal de Morena y, en 2015, en el primer candidato del partido a la gubernatura. Aquella postulación no tenía como meta inmediata ganar la elección, sino algo igual de importante: darle presencia, estructura y registro al partido en el Estado. La misión, Lamarque la cumplió!.
A partir de entonces, su carrera ha estado estrechamente vinculada al ascenso de Morena. En 2018 ganó una diputación federal; en 2021 ganó la Alcaldía de Cajeme; y en 2024 refrendó ese respaldo ciudadano con la reelección, consolidando así un tercer mandato al frente del municipio en su trayectoria política y con ello haciendo historia.
Hoy, con Claudia Sheinbaum en la Presidencia de la República —otra de las figuras que formaron parte del núcleo original del obradorismo, junto a Javier y su esposa Paty Patiño—, Lamarque se mantiene como uno de los cuadros históricos del movimiento en Sonora y como uno de los nombres más sólidos rumbo a la sucesión estatal de 2027, liderando todas las encuestas.
No es casualidad que la militancia morenista lo identifique como fundador, referente y liderazgo moral del partido en la entidad. Su trayectoria, su cercanía con el origen del movimiento y su presencia territorial lo colocan, sin duda, entre los aspirantes naturales a encabezar la candidatura al Gobierno de Sonora.
Incluso se ha ganado el reconocimiento de otros perfiles que han levantado la mano, igual que él, para buscar esa posición: Celida López, Froylán Gámez, Heriberto Aguilar, Adolfo Salazar, y otros más.
Morena tendrá que definir en tres meses más a sus perfiles para las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027, incluida la sonorense. Y todo indica que, a más tardar el 22 de junio, se conocerá quien va a coordinar esa defensa del proyecto de transformación en la Entidad.
La pregunta es obligada: ¿le gustaría ver a Javier Lamarque en la boleta y, posteriormente, gobernando Sonora desde Palacio de Gobierno entre 2027 y 2030?
Curiosamente una gubernatura de 3 años, que busca empatar las elecciones de Sonora con el proceso federal en 2030, año en que se renovará la Presidencia del país.
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